MUNDO:

Alta funcionaria de la ONU considera que las leyes provida son “violencia contra la mujer”

"Esto es violencia de género contra las mujeres, no hay duda”, dijo Kate Gilmore al diario británico The Guardian.

Fotografía: Fabrice Coffrini/AFP/Getty Images.


Redacción La Resistencia
2019-06-06 12:19:44


La ciudadana australiana Kate Gilmore, que ocupa el cargo de Alto Comisionado Adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dijo al diario británico The Guardian que las leyes provida sonviolencia contra la mujer”, en referencia a las recientes normas aprobadas en algunos estados de Estados Unidos.

En una entrevista publicada el martes 4 de junio, Gilmore dijo que “no hemos denunciado (a las leyes provida en los Estados Unidos) de la misma manera que a otras formas de odio extremista, pero esto es violencia de género contra las mujeres, no hay duda”, expresó.

Además, dijo que “está claro que es una tortura, es la privación de un derecho a la salud”.

The Guardian indicó que aunque Gilmore reconoció que las decisiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU no pueden exigir a los estados, sí pueden presionar a los gobiernos para que actúen a favor del aborto.

“El sistema de derechos humanos no tiene un ejército, pero lo que sabemos es que muchos tribunales nacionales siguen esa jurisprudencia en sus propias decisiones", expresó.

Gilmore fue designada para su cargo actual en diciembre de 2015. Anteriormente se desempeñó como secretaria general adjunta de Amnistía Internacional.

 

Voces globales contra el aborto

 

El Arzobispo Bernardito Auza, jefe de la misión de Observador Permanente de la Santa Sede en la ONU, ha cuestionado los intentos de promover el aborto en las Naciones Unidas.

Durante una reunión de la Comisión de Población y Desarrollo realizada el 3 de abril de 2019, Mons. Auza rechazó los reclamos por parte de algunos líderes de Estados Unidos, que proponen al aborto como un derecho, informa ACI Prensa.

Sugerir que la salud reproductiva incluye el derecho al aborto viola explícitamente el lenguaje de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, desafía los estándares morales y legales dentro de las legislaciones nacionales y divide los esfuerzos para atender las necesidades reales de las madres y los niños, especialmente aquellos que aún no han nacido”, expresó Mons. Auza.

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