OPINIóN:

2018: el año del monólogo y la polarización del Perú

Francisco Ugarteche, periodista provida y familia, sobre el fracaso del diálogo entre el gobierno y el pueblo peruano y la imposición de la ideología de género como política de estado.

Fotografía: La Resistencia.


Redacción La Resistencia
2018-07-26 08:25:32


Denominar al año 2018 como el año del diálogo y la reconciliación nacional, resultó algo así como una broma de mal gusto y es que cuando aún resta casi la mitad del periodo se puede adelantar que el diálogo nunca funcionó tan mal como estos días y que de reconciliación no vemos nada ni a nadie.

Al contrario, el reclamado diálogo entre el gobierno y la oposición no existe. Vanos fueron los intentos de juntar a Kuczynski con Keiko Fujimori y después de Vizcarra con la lideresa del fujimorismo.

Apenas algunas fotos que se vieron desde lejos muy forzadas, mientras el intercambio de dardos se convierte en una rutina que nos tiene a todos ya cansados y aburridos.

Si así ocurre con el diálogo, no hay necesidad de explicar nada respecto a lo que sucede con la reconciliación y tendríamos que preguntarnos reconciliación ¿de quién con quién? Si la idea era entre los seguidores de PPK y los de Fuerza Popular, lo que vemos todos los días es el intercambio de agresiones verbales que por momentos llega hasta el insulto.

Si se referían a una reconciliación con los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA, tal vez ocurrió con varios de esos traidores que salieron libres después de cumplir las condenas benignas que les impuso el corrupto sistema judicial, que ahora sabemos cómo ha venido funcionando.

Pero la sociedad peruana y los terroristas no muestran ningún ánimo de reconciliación. Me anoto entre los primeros, disconforme con la liberación de asesinos autores de graves delitos que merecen cuando menos cadena perpetua.

Los terroristas del VRAEM tampoco tienen ningún ánimo de reconciliación. Siguen asesinando a policías y miembros de las fuerzas armadas, en una guerra adormecida con el sopor del polvo blanco que endurece narices y conciencias.

Nunca el Congreso de la República ha mostrado una polarización tan grande, mientras algunas comisiones investigadoras procuran suplir el vacío de un sistema judicial que no ha sabido afrontar con éxito el más grande caso de corrupción en la historia del país.

El gobierno llamó al 2018 el año del diálogo, pero se ha negado a conversar con los ciudadanos que rechazan la ideología de género. PPK no escuchó a los millones de peruanos que salieron a las calles para decir: ¡Con mis hijos no te metas! Vizcarra, su sucesor, repite la historia, y niega a los padres de familia el derecho preferente a escoger el tipo de educación para sus hijos. El 2018 será el año del monólogo y la polarización.

¿Diálogo con quién?, vuelvo a preguntarme, ¿reconciliación entre quiénes?

El 2018 será recordado como el año de la vergüenza nacional, cuando las pruebas que comprometieron al presidente Pedro Pablo Kuczynski al servicio de la corrupta empresa brasileña Odebrecht lo obligaron a renunciar.

El 2018 será recordado como el año que comenzaron a remover jueces y otros miembros del poder judicial, justamente cuando se requería imparcialidad en sus nombramientos.

El año 2018 será recordado, me temo, como el año que menos diálogo y reconciliación hubo en el país. Y así estamos camino al Bicentenario. ¿Vivimos en un país "firme y feliz por la unión"?

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