OPINIóN:

El gobierno traiciona a los padres de familia al tener como aliado al lobby gay

Francisco Ugarteche, periodista pro vida y familia, sobre el peligro de que la educación sexual de los menores de edad esté a cargo de los promotores de la ideología de género y el lobby gay.

Fotografía: La Resistencia


Redacción La Resistencia
2018-08-14 09:08:02


Se acusa a los cristianos de oponernos a la educación sexual en los colegios y no hay nada más falso que eso. Al contrario, los padres de familia cristianos reclaman y exigen educación sexual en los colegios, pero una educación sexual con ética, valores y respetuosa de la verdad científica.

Lo que no podemos aceptar de ninguna manera es una educación sexual ideologizada, como pretenden precisamente los promotores de la ideología de género, alejada de la verdad científica, de la ética y los valores morales.

La primera lección de cualquier curso de educación sexual debe comenzar por el origen de la vida, debe empezar por donde empieza la vida y empiezan también las discrepancias con la ideología de género.

La ciencia -a pesar de las discrepancias entre académicos- y la constitución de la República señalan que la vida empieza en el momento mismo de la concepción. Es decir, cuando el espermatozoide ingresa al óvulo y lo fecunda.

La vida de todo ser humano empezó al momento de la concepción y no catorce semanas después, ni veinte. El no nacido, el óvulo fecundado, es un individuo desde el mismo momento de la fecundación y como tal tiene derechos que los asesinos abortistas pretenden desconocer.

Esa es la primera de una serie de discrepancias por las que resulta imposible confiar la educación sexual a caviares abortistas, sometidos a la ideología de género, que desde ese primer momento comienzan a negar una verdad científica para obedecer a sus deseos, opiniones y justificaciones criminales.

Esta serie de discrepancias continúa al momento que introducen la palabra género, que encierra toda una ideología, con opiniones sobre lo que llaman identidad sexual, para justificar conductas de quienes padecen de disforia de género o trastorno de identidad de género, que es un diagnóstico siquiátrico.

La relación de discrepancias respecto a la educación sexual con quienes promueven la ideología de género, que tanto interés despierta en los grupos LGTB, puede llenar varias bibliotecas pero se pueden resumir en capítulos que tendrían que comenzar por el respeto a la vida de los no nacidos, la transmisión de enfermedades sexuales con sus principales causas y consecuencias, los peligros de conductas promiscuas, el amor, el matrimonio y la familia.

El gobierno hace mal en reunirse a conversar sobre la educación de nuestros hijos únicamente con los promotores de la ideología de género y el lobby gay. Confiar a ellos la educación sexual de los menores es un crimen de lesa humanidad que debería ser sancionado con las penas más duras que contempla nuestro código penal.

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