OPINIóN:

Género no es solo una palabra

Francisco Ugarteche, periodista pro vida y familia, sobre la ideología de género, el "matrimonio" homosexual y la "cultura del aborto".


Redacción La Resistencia
2018-05-07 16:25:06


Voy a reproducir algunos párrafos del estudio hecho en España por Juan Varela, sobre Género y es que se trata no solamente de una simple palabra, encierra una ideología, que como todas las ideologías persigue transformar el sistema político, social, económico y cultural existente.

No caricaturicemos a quienes rechazan el término, debido a que bajo esta etiqueta se está amenazando a la familia y a nuestros hijos. Las distintas ideologías presentan dos frentes de acción bien definidos: por un lado tienen un ideal de la sociedad que pretenden conseguir, y por otro lado presentan un programa político de acción social invasiva para conseguirlo.

Todas las ideologías tienen un carácter totalitario, cada una de ellas es un pensamiento sociopolítico completo, que opera como un sistema cerrado de creencias, y cuyo fin principal es conseguir la uniformidad de una doctrina única que establezca pautas de comportamiento universales.

Todo ello hacia la consecución de un nuevo orden mundial. Dichas doctrinas se convierten en un dogma de fe contra el que no se puede disentir ni opinar, so pena de padecer multas, cárcel, y por supuesto la marginación social como disidentes, al estilo de los “mejores” regímenes dictatoriales.

El vocablo “género” en origen, corresponde al campo de la lingüística y es usado para definir la propiedad de algunos términos gramaticales que pueden tener tres modalidades o “géneros”: masculino, femenino y neutro.

Posteriormente y dentro de la dialéctica de los movimientos feministas y su círculo de influencia, fue aplicado al campo de las ciencias humanas para defender una nueva forma de comprensión de la sexualidad, según la cual el género, en su origen natural ligado al sexo, se separa de este y sólo se concibe como una construcción social subjetiva, no limitada a las restricciones de la biología, y por lo tanto sujeta al capricho arbitrario de la decisión de cada individuo, independientemente de su sexo biológico.

La ideología de género es una ideología política de corte neomarxista y sesgo totalitario, que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de la obviedad anatómica y biológica, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son construcciones culturales y convencionales, que responden a roles y estereotipos que a lo largo de la historia la sociedad ha ido creando.

En torno a este discurso se desarrolla toda una maquinaria sociopolítica que actúa como ideología impuesta en muchos países, e incluye multas e inhabilitación profesional a quienes se opongan o la critiquen.

La era moderna, industrializada, competitiva y cada vez más despersonalizada, unido al capitalismo feroz, al aumento del proletariado y el incremento de conflictos sociales, provocó que amplios sectores de una juventud idealista, muy desencantada del “statu quo” y de una sociedad hipócrita y aburguesada, comenzaran su propia revolución. Surge en Estados Unidos el movimiento hippie, en Europa el mayo del 68 francés, la revolución sexual, el estilo de vida naturista pacifista y nudista, la vida en comunas y las filosofías orientales, que auguraban un futuro luminoso.

La familia y el matrimonio, se asoció al concepto de burguesía acomodada y religiosa, mantenedora de una hegemonía patriarcal y opresora, a la que había que denunciar y superar. De esta forma todos los movimientos contraculturales mencionados, unidos a la lucha del proletariado, iban asociados a ideologías marxistas, liberales y anarquistas, que veían en la familia mal llamada “tradicional”, el reducto de una sociedad hipócrita, victoriana y rancia que había que combatir y superar.

Queda así constatada que la consecución de estos objetivos, se está llevando a la práctica mediante la coalición de poderosos intereses institucionales, económicos e ideológicos, a favor de las políticas de imposición de la ideología de género. Aquí se producen las reivindicaciones de los lobbys LGTBI, la legalización del matrimonio homosexual, la cultura del aborto, los intereses de organizaciones internacionales preocupadas por el control de la natalidad y los recursos alimenticios, junto con diversos intereses comerciales. Todo ello, como ya se ha mencionado, financiado por poderosas asociaciones y fundaciones filantrópicas6 que mayormente desde Estados Unidos comenzaron a invertir grandes sumas de dinero, asumiendo así enormes cotas de poder e influencia en el mercado capitalista mundial

Ser homosexual, promover el matrimonio homosexual, el aborto y el consumo de drogas no es progresista, ni moderno, eso ya existía desde antes de la llegada de Jesús a este mundo.

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