OPINIóN:

Hablemos claro: no es “enfoque”, es ideología de género.

Francisco Ugarteche, periodista pro vida y familia, sobre la ideología de género camuflada detrás del "enfoque de género" y su promoción de parte del gobierno liberal de PPK y su sucesor, Martín Vizcarra.

Fotografía / La Resistencia.


Redacción La Resistencia
2018-07-09 08:25:43


Consciente de las sensibilidades que les despierta este tema en el Perú, nunca se me ocurrió “transportar” dicho concepto-guerra civil por terrorismo-a su uso periodístico de divulgación. Imagínese el alboroto, tal como sucede con otros términos conceptualizados desde las ciencias sociales como “neoliberalismo” o  “enfoque de género” de uso indiscriminado en el debate público.

La demonización que ha sufrido el “enfoque de género” no es responsabilidad exclusiva de sus “enemigos”, sino también de quienes no hemos sabido “traducirlo”. El sentido ulterior de dicha perspectiva es la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, respetando sus orientaciones sexuales. Pero en el Perú y otros países se ha encasillado como una “ideología” perversa.

Solo a una mente radicalmente sesgada se le puede ocurrir que en el Perú tuvimos una guerra civil, por la cantidad de víctimas del terrorismo. Los organismos mundiales, a los que guarda reverencia, lo definieron así hace mucho tiempo y no se ha enterado.

Respecto al “enfoque de género”, si se trata de igualdad entre hombres y mujeres, díganlo así, igualdad entre hombres y mujeres y se acabó el problema. Pero sus promotores saben muy bien que no es un asunto solo de igualdad entre hombres y mujeres. Hay algo más que se esconde tras palabras inventadas precisamente para esconder o disfrazar la verdad.

Si en el Perú se ha entendido el ‘enfoque de género’ como una ideología perversa, es porque es perverso entrometerse en la educación sexual de niños de primaria para decirles que no importa, no interesa si tienen pene o vagina, que el sexo es un 'constructo', algo que se va formando con los años, abriendo las puertas a conductas verdaderamente desquiciadas y promiscuas.

Y después, cada una de esas conductas contrarias a la naturaleza pretenden que las admitamos como “identidad de género”, punto de partida de la colonización ideológica.

No aceptan que les digan se trata de una ideología y es que las ideologías no aceptan opiniones discrepantes, son totalitarias, quien la rechaza es el “enemigo”, quien la condena es seguramente un fanático religioso, no es moderno, no es progresista.

Los promotores de la ideología de género no aceptan lo que la Constitución y las leyes garantizan como el ejercicio de una confesión religiosa. Tenemos derecho a pensar lo que pensamos y a rechazar lo que no esté de acuerdo a nuestras creencias, nuestras costumbres, la ciencia y la naturaleza de las cosas y de las personas. Hablar bonito, hablar claro no cuesta nada, siempre que se hable con la verdad.

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