OPINIóN:

Editorial: La debida relación entre las iglesias y el Estado

El proyecto de ley que limita la libertad religiosa ha recibido sendos comentarios muy negativos de voceros pro vida y pro familia.

La Resistencia


Redacción La Resistencia
2018-09-28 08:26:28


El proyecto de ley que limita la libertad religiosa ha recibido sendos comentarios muy negativos de voceros pro vida y pro familia. Se la ha definido como un instrumento legal que, de aprobarse, sometería plenamente a las iglesias al poder del Estado, esto es, controlar desde el como eligen a sus líderes hasta la teología que predican. Como tantas cosas en política, el nombre de este proyecto no es más que un crudo eufemismo.

Las consideraciones particulares sobre este caso son importantes: En efecto esta es una elaborada argucia de los liberales. Es verdad que la CONEP y la UNICEP se rindieron para volverse meros tentaculos del poder estatal. Es obvio que el objetivo es bloquear el activismo pro familia y, de ser posible, erradicarlo. Sin embargo hasta ahora no hemos tocado el punto central de este debate: La correcta relación entre las iglesias y el Estado y los liberales, mediante este proyecto de ley, nos dan su punto de vista de forma muy transparente: El Estado debe someter a las iglesias para que acepten sus valores seculares (liberales).

Las religiones, a traves de la historia de las civilizaciones, han proveído a sus pueblos un sistema de valores, la medida del bien y del mal e incluso razones para el propósito de la vida, siendo estas la base de sus culturas. Todos estos elementos indispensables sin los cuales la vida en sociedad no sería posible.

Al ser el poder de la religión tan grande, desde el origen de las civilizaciones los líderes políticos siempre han intentado controlarlo y en muchos casos con éxito. El caso del incanato, los faraones, los cesares, etc, todos fueron considerados cuando no máximas autoridades religiosas, deidades. Porque el máximo poder que se puede tener es el de definir que es lo que será visto como bueno o malo. Sin embargo, a traves de la historia una fe en particular siempre tuvo relaciones por lo menos complicadas con el poder político: El cristianismo.

La tradición judeocristiana, desde el principio, estableció que debe haber claras diferencias entre lo espiritual y lo temporal (lo de Cesar y lo de Dios). La mezcla de ambas esferas, como se dió en otras civilizaciones, convierte a la fe en un instrumento más de control social. Sin embargo, cuando ambos fueros se separan, como ocurrió en nuestra civilización, generan un escenario en el cual los líderes políticos no pueden esconderse del juicio moral de las autoridades religiosas y, con ello, del pueblo cristiano mismo que se les podría ir en contra si no rectifican. Solo recordemos de la biblia los pasajes que hablan de la compleja relación entre profetas y reyes para mejor ilustrarlo.

Esta gran particularidad del cristianismo es lo que mueve al pueblo evangélico, tanto a sus pastores como a su feligresía, no a pretender tomar el poder político desde las iglesias pero si el seguir la tradición de los grandes profetas del pasado y servir de guías morales para regular al poder político en base a la moral que guardan, que es tambien la del pueblo porque esa es nuestra cultura: Cristiana hasta la médula.

Estaría todo claro ahora: Esta nueva #LeyApóstata no es más que un instrumento de los liberales para lograr que las iglesias del Perú se rindan ante el poder político. Romperlas en su escencia y, sobre todo, lograr que renuncien a su más grande deber: Pastorear a su rebaño.

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