OPINIóN:

La degradación de Ni una menos

Francisco Ugarteche, periodista pro vida y familia, sobre la degradación del movimiento Ni una menos y su consigna política de legalizar el aborto, promover el lesbianismo y la lucha de sexos.

Fotografía: La Resistencia.


Redacción La Resistencia
2018-08-13 09:21:28


En el año 2015, una adolescente de 14 años vivió un drama que conmocionó Argentina. Chiara Páez era esta niña asesinada por su enamorado, quien se opuso a que continúe el embarazo que se encontraba en las ocho semanas de gestación.

El testimonio de la madre de Chiara, Verónica Camargo, fue determinante en el debate que concluyó con el voto del senado contra el proyecto de ley de legalización del aborto.

Verónica apoyaba a su hija pero la familia del enamorado estaba en contra. El caso se ventiló en el sistema judicial con grandes titulares en la prensa.

Verónica no se resignó nunca a la pérdida de su hija y su nieta y dio los primeros pasos en un movimiento que está adquiriendo fuerza continental: “Ni una menos”.

"Yo siempre digo que me siento parte del primer #Niunamenos. Ahí me sentí acompañada por la sociedad. Sentí que todas estábamos detrás de lo mismo. Pero cuando veo que en las marchas hay tanta violencia y se utilizan para reivindicar el aborto, ya no me siento parte", criticó.

Verónica Camargo se armó de valor para exponer su caso en el Senado argentino y afirmó que los problemas deben solucionarse por sus verdaderas causas: educación, combatir la pobreza, la salud pública, un buen sistema judicial que ponga penas severas en casos de abuso y maltrato. “También las familias debemos ocuparnos", advirtió la mujer.

En el Perú, como ocurre en Argentina, el sentido de la marcha “Ni una menos” se ha distorsionado a tal extremo que el noble ideal de luchar contra la violencia a la mujer se ha degradado en una consigna política que busca legalizar el aborto, promover el lesbianismo y la lucha de sexos.

La causa de una mayor defensa de la sociedad a las mujeres la compartimos todos los que reconocemos que efectivamente hay malos jueces y fiscales, hay malas leyes y mala conducta de un sector machista que igualmente condenamos.

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