OPINIóN:

Eivy Ágreda, el machismo y la "trampa ideológica"

Para la médico psiquiatra Renée Delgado, afirmar que el machismo fue lo que provocó el ataque a Eyvi Ágreda solo sirve a intereses políticos.


Redacción La Resistencia
2018-05-02 14:43:30


Por:

 Dra. Renée A. Delgado Villa.

 

El caso de la joven Eyvi Ágreda quemada en un ómnibus de Miraflores la semana pasada, es un crimen totalmente rechazable que no debe quedar impune, pero no constituye ninguna consecuencia del machismo, aunque muchos quieran incluirlo así.

Los actos machistas se basan en la idea de la superioridad del hombre respecto a la mujer y esto no se da para nada en el caso del agresor de Eyvi, quien más bien denota claramente su perfil de inferioridad con respecto a su víctima. No confundamos situaciones ni busquemos atribuir aspectos ideológicos y mucho menos machistas a lo que constituye una clara situación de perturbación mental. Nadie en su sano juicio haría premeditadamente un acto así.

Este es un acto de violencia derivado de una mente perturbada, pero no la perturbación disgregada o desestructurada como la de un esquizofrénico, sino de una mente con un sistema de creencias primario totalmente erróneo en el que se tiene la convicción absoluta de tener una relación de amor hacia la víctima y que ésta debe corresponderle. Esta creencia llega a ser delirante en lo que se conoce como un delirio erotomaniaco que por supuesto, tiene diversos niveles de gravedad y que para los psiquiatras en su forma más típica se conoce como delirio de Clérambault.

Quien lo padece está convencido de amar a la persona que es objeto de su amor, a quien admira e idealiza y con quien fantasea una relación ideal y recíproca, pero que le resulta de alguna manera imposible. Quien lo padece suele sentirse enamorado de quien de alguna manera es socialmente poco alcanzable porque es en algo superior a él. Así pues, se fascina y se siente totalmente dominado por lo que constituye una fijación amorosa y de deseo imposible.

Su comportamiento sigue el patrón del agresor de Eyvi: aunque su desenvolvimiento en las otras áreas de su vida es aparentemente normal, su objeto de deseo va captando toda su atención al punto de construir una fijación hacia éste: entonces comienza el asecho, el seguimiento y la persecución de su víctima, siempre fantaseando con la ilusión de ser correspondido; cree incluso estar consiguiendo algún tipo de correspondencia cosa que al no ocurrir termina en resentimiento. Cuando el resentimiento es grande puede llegar a optar por amenazar o incluso destruir el objeto de su amor o también a todo aquel que se interponga.

Este tipo de delirio es más frecuente verlo asociado a algún personaje famoso, por ejemplo una estrella de cine, pero también puede darse como en este caso por alguien que de alguna manera es poco alcanzable para quien lo padece.

No es un trastorno frecuente como tampoco resulta fácil detectarlo, menos aún para el que no tiene experiencia en ellos. Pero es un trastorno mental con un juicio primario erróneo que resulta muy difícil tratar, razón por la que el sujeto es sumamente peligroso para la sociedad.

Sin embargo no confundamos situaciones ni pretendamos adjudicar a una ideología machista a algo que es una perturbación mental. El machismo existe en la sociedad, por supuesto, pero no tiene absolutamente nada que ver en este crimen. No caigamos en la trampa ideológica. La sociedad no debe dejarse engañar por quienes están utilizando una penosa y deleznable situación para fines ideológicos que lamentablemente y de alguna manera, sirven solamente a ciertos intereses políticos.

 

Dra. Renée A. Delgado Villa.

       Médico Psiquiatra.

       Psicoterapeuta.

       Master en Fisiología.

       Master en Medicina Forense.

       Master en Neurocriminología.

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