OPINIóN:

No voltear la página

Francisco Ugarteche, periodista pro vida y familia, sobre la continuidad de la corrupción de Odebrecht en el Poder Judicial, la Fiscalía y los medios de comunicación.


Redacción La Resistencia
2018-05-14 12:49:57


Por: Francisco Ugarteche

 

Hay que voltear la página, dicen los amigos de Kuczynski, no hay que seguir escarbando, invocan las viudas del ex presidente, mientras en los medios de comunicación atacan con furia contra el juez Concepción Carhuancho por intervenir las casas de Ollanta Humala y Nadine Heredia.

Es la máxima expresión del cinismo y complicidad de una casta corrupta al servicio de los peces gordos, del triste periodo cuando la empresa brasileña Odebrecht se enseñoreó en el Perú, pagando jugosas coimas a altos funcionarios del gobierno.

Hay que voltear la página, invocan, para que no avancen las investigaciones de delitos cometidos, algunos de ellos hace más de diez años y que comenzaron a conocerse en Brasil en marzo del año 2014.

Han pasado cuatro años y los fiscales y jueces peruanos, evidentemente, tienen temor a encontrar en el camino los nombres de sus jefes, de sus superiores o tal vez sus mismos nombres.

Y esa es la principal razón por la que, me temo, muchos de estos delitos jamás serán investigados, ni mucho menos castigados. Quedarán impunes gracias a las coimas que también transitaron por los pasillos judiciales, por los más grandes y prestigiosos estudios de abogados y por las jefaturas de los diarios y canales de televisión.

No coimearon únicamente a presidentes y ministros. Coimearon también a jueces y fiscales, árbitros y abogados, congresistas y periodistas, empresarios y publicistas. Coimearon a medio Perú.

El tiempo es el principal aliado de quienes buscan la impunidad. Las viudas de Kuczynski prefieren que no se siga escarbando debido a que, conforme pasan los años, algunos de estos delitos prescribirán. Eso significa que no habrá prisión efectiva para los culpables.

Y eso no lo debemos permitir. No puede ser que hasta escriban y publiquen editoriales para atacar a uno de los jueces que con valentía aplica rigurosamente la ley a los peces gordos de la corrupción.

No puede ser que veamos personas que digan descaradamente que se de vuelta a la página, que no se escarbe, que no se investigue los delitos recién cometidos por los sinvergüenzas de siempre, los comechados que viven del dinero del Estado, del dinero del pueblo, del dinero de los más pobres.

Curiosamente son los mismos promotores del aborto, del "matrimonio" entre homosexuales, de la ideología de género, de legalizar relaciones sexuales con menores de edad, de legalizar el consumo de drogas y la eutanasia. La corrupción les ha podrido el alma, no tienen corazón.

Los que se autoproclaman políticamente correctos son la escoria que debe ir ahora mismo a la cárcel y no debemos esperar hasta mañana, debido a que mañana podría ser tarde para quienes buscan la prescripción de sus delitos.

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