OPINIóN:

[OPINIÓN] ¡Con el matrimonio no te metas!

"Si se reduce la definición de matrimonio como un simple contrato, o una simple 'unión civil' como pretende ahora el PPC, entonces se le quita su contenido esencial".

Matrimonio civil en el Perú.


Redacción La Resistencia
2020-01-17 17:47:41


Por Alejandro Muñante

Presidente de la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Familia

 

El matrimonio tal como lo conocemos hoy, no es una institución inminentemente religiosa, y prueba de ello es que aquí en nuestro país no te exigen tener una religión para casarte legalmente. Como bien dice el artículo 4° de nuestra Constitución, el Estado RECONOCE (no crea) el matrimonio como INSTITUCIÓN NATURAL, sin otorgarle ningún carácter religioso. Ello es así porque el matrimonio antecede al Estado y antecede a cualquier religión. Por ello, es que el Estado no tiene ninguna facultad de modificarlo, suprimirlo o restringirlo, porque no es algo que éste se haya inventado como para tener ese derecho. Si creemos lo contrario, entonces implícitamente estaríamos aceptando un intervencionismo estatal (estatismo) es la vida privada de las personas, algo que estoy seguro que ningún liberal estaría de acuerdo.

La única razón por la cual el Estado regula y promueve la institución del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer (principalmente a través del código civil), es porque dicha institución cumple un fin público, el de subsistencia y consolidación de la nación, porque al provenir de ella la prole, por las circunstancias inherentes y potenciales de dicha unión, le es necesario otorgarle beneficios, coberturas y obligaciones, para precisamente conservarla para el buen desarrollo de los futuros ciudadanos.

Las uniones homosexuales no cumplen ningún fin público, por tanto, al Estado no debe interesarle los sentimientos o los gustos sexuales de las personas como para tener que imponerle regulaciones. Si lo que se pretende es, asegurar algunos derechos sucesorios y pensionarios para parejas de este tipo, no es necesario reconocer ningún tipo de unión, solo basta con hacer algunos ajustes generales en las leyes civiles, en la cual pueden entrar también todas las personas que no necesariamente tengan una relación afectiva, pero que desean tener un proyecto de vida juntos.

Ahora bien, si se reduce la definición de matrimonio como un simple contrato, o una simple “unión civil” como pretende ahora el PPC, entonces se le quita su contenido esencial, se le desnaturaliza y se le hace tan equiparable como cualquier contrato de particulares, como un préstamo de dinero, un contrato de obra, o algo por el estilo, tan desechable como cualquier otro.

Y con esto, no estamos siendo injustos; aquello que nos enseñó Aristóteles que justicia es tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales, no ha cambiado, nunca será igual una unión entre un hombre y una mujer, con la unión de un hombre con otro hombre o mujer con mujer, porque sencillamente no cumplen los mismos fines.

Y si nos basamos en el amor, porque "amor es amor", entonces aceptamos un estatismo abrumador donde ahora el Estado tiene potestad para regular sobre los sentimientos de las personas, y en ese desenfrenado afán, se podrán reconocer cualquier tipo de unión, desde la poligamia, pasando por el matrimonio entre familiares cercanos, hasta de adultos con menores de 16 años. Y entonces, el concepto de matrimonio se ve reducido a la nada y con el ello el debilitamiento del tejido social para entrar en la dictadura del hedonismo.

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