POLíTICA:

Martín Vizcarra, blindador de la corrupción y continuador de la ideología de género

Martín Vizcarra, como su antecesor PPK, es actualmente el presidente de las ONG anti familia y de la ONU antes que de los peruanos.

Arte: La Resistencia.


Redacción La Resistencia
2018-10-01 13:26:23


Por Francisco Ugarteche

Periodista.

 

Al dictador Manuel Odría, presidente entre 1948 y 1956, se le recuerda como el golpista de la débil democracia peruana, el militar populista que logró hacer numerosas obras públicas, como las grandes unidades escolares, la carretera Panamericana, hospitales y conjuntos habitacionales. Fue el presidente del ochenio.

A Fernando Belaunde Terry lo recordamos por la carretera Marginal de la Selva, mejores y más grandes conjuntos habitacionales como la Residencial San Felipe, Torres de San Borja, Torres de Limatambo, etc. Por supuesto, por haber perdido frente a otro militarismo, el de Velasco Alvarado y su sucesor (y golpista) Morales Bermúdez, a quienes recodaremos por haber destruido el agro y la economía de un país que aún no logra pagar la factura de la aventura del socialismo castrense.

A Alan García hay que recordarlo por dos gobiernos. El primero fue un desastre, con hiperinflación y terrorismo igualmente descontrolado. Y un segundo gobierno, en el que olvidó sus ideas radicales, dejó de jugar a revolucionario e impulsó la lucha contra la pobreza, la cuál se redujo sustantivamente, concretando además la construcción de laprimera línea del tren eléctrico. No obstante, sus dos admnistraciones estuvieron salpicadas de denuncias por corrupción.

 

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Durante el gobierno de Alberto Fujimori se acabó la hiperinflación y el terrorismo comunista de Sendero Luminoso, pero se le recuerda más por los numerosos casos de corrupción de la mano de su oscuro asesor Vladimiro Montesinos.

A Alejandro Toledo lo recodaremos primero por su conducta alegre y disipada, también por un manejo ponderado de la economía, la construcción de la carretera interoceánica y ahora sabemos, la corrupción de Odebrecht.

Ollanta Humala será recordado por haber permitido que su esposa Nadine Heredia usurpe funciones presidenciales o ministeriales y finalmente sea la que aparentemente gobernó en medio de una enorme corrupción de empresas brasileñas. El despilfarro de recursos públicos se evidencia en obras faraónicas como la refinería de Talara o el centro de convenciones de San Borja.

Pedro Pablo Kuczynski, cercano colaborador de Belaunde y Toledo, será recordado por sus vínculos con las empresas corruptas brasileñas como Odebrecht, que le costó la presidencia antes de llegar a su segundo año de gobierno.

Hoy le toca el turno al presidente Martín Vizcarra, que será recordado por su empeño en convocar a un referéndum cuya utilidad, hasta el momento, sólo sirve para distraer la mirada del país y apartarnos a todos de las investigaciones de la corrupción de las empresas constructoras brasileñas como Odebrecht.

Si Vizcarra no se pone las pilas para impulsar las investigaciones de la corrupción brasileña, lo único por lo que podrá ser recordado es por eso, su empeño en que apartemos la mirada del caso Lava Jato, del pago de sobornos a presidentes como Toledo y Kuczynski, de promover incansablemente la ideología de género a pesar del rechazo de todos los padres de familia peruanos.

Vizcarra está a tiempo de corregir un rumbo equivocado, de evitar convertirse en el gran blindador de la corrupción y promotor de la ideología de género. Está a tiempo de ser un auténtico presidente de la República, que sepa negociar políticamente, pensar como estadista, dejar que asesores caviares le susurren todo al oído, que sea el presidente para todos los peruanos y no de las ONG, de la ONU, de los lobbys anti familia, de los millones que nutren políticas antiperuanas.

 

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